Restaurante Caruso – Ravello – Italia

Restaurante Caruso

Dirección: Piazza S. Giovanni del Toro, 2 – Ravello 

Teléfono: 089 858 801 

Web: http://www.hotelcaruso.com

Se encuentra situado en el lujoso Hotel Caruso, en la parte alta del pequeño y coqueto pueblecito de la Costa Amalfitana llamado Ravello. Junto al Hotel Palazzo Sasso, que está prácticamente pegado, forman dos grandes opciones de alojamiento en la zona, aunque no sean factibles para todos los bolsillos.

El Hotel Caruso pertenece a Orient Express y forma parte de la prestigiosa cadena Leading Hotels of the World (LHW - ver artículo aquí -). Se sitúa sobre un palacio del s. XI rehabilitado hace poco tiempo. Sus paredes están colgadas de numerosas obras de arte e impregnadas de historia. Desde los frescos originales del s. XVIII y XIX hasta el mobiliario de tradición napolitana. El estilo del hotel es clásico y señorial, algo que no sorprende al leer su libro de invitados ilustres. Desde Enrico Caruso y Alexander Fleming a otros reconocidos actores como Humphrey Bogart, John Houston o incluso, Jackie Kennedy.

El hotel cuenta con multitud de salones, preciosos jardines, SPA, una espectacular piscina sobre la montaña y sobre todo, unas preciosas vistas de toda la Bahía de Amalfi. Si hay algo que sobresale en este lugar es el enclave privilegiado que tiene. Desde sus diferentes rincones secretos, se pueden apreciar preciosas puestas de sol que permiten tener una experiencia muy romántica

Lo que sí debemos dejar claro a la hora de aconsejarlo o no para la estancia en la Costa Amalfitana (ver artículo general de Rincones Secretos - aquí -) es el tipo de hotel que es. La idea general que hay que quedarse es que huye de las tendencias modernas de diseño y cosas similares. Estamos hablando de un hotel elitista pero dentro de una estilo noble y aristócrata. Es adecuado para visitantes que prefieren el concepto del lujo clásico frente a las nuevas orientaciones más vanguardistas.

Respecto a los servicios de restauración tuvimos una sensación agridulce. El restaurante podría considerarse el típico lugar merecedor de tener alguna estrella Michelin pero, en nuestra visita, tuvo diversos errores por los que no nos extrañó demasiado que no se la hubieran otorgado. 

La carta ofrece diferentes entradas entre las que destacamos varias ensaladas, carpaccio, pescado marinado y alguna propuesta de marisco como los medallones de langosta. También incluye platos de pasta, arroz y alguna sopa. Todos los primeros platos tienen un coste aproximado de 25-30 euros. Nosotros, siguiendo los consejos que nos dieron, optamos por la Selezione di Mozzarella di Bufala con insalata di Pomodori e Basilico. Probablemente el plato no permita mucha innovación pero, lo cierto es que se podría tomar igual de bueno en muchas trattorias o pizzerias de la zona por lo que no ofreció nada diferente. Continuamos con unos Spaghetti “Ravello” con Pomodorini di Corbara, Passata di San Marzano e Basilico (aceite y una salsa de tomate). Misma sensación que con el plato anterior. Un buen plato de pasta, sin más.

Entre los segundos, hay más propuestas de pescado y marisco que de carne pero probamos un plato de cada tipo. Entre los primeros, nuestra elección fue la Spigola in crosta di Sale (Lubina con puré de patatas, cebolla y perejil), un plato con correcta materia prima pero con cocina bastante simplona. Algo similar al sentimiento que nos dejó el Controfiletto di Manzo, un entrecot con algo de verdura y una sencilla salsa de vino dulce.  

Tanto las propuestas de primero como de segundo nos decepcionaron enormemente, no tanto por sus fallos en la materia prima, que estuvo correcta, sino por la cocina trabajada ya que brilló por su ausencia.

De postre, varios platos con muy buena pinta, todos ellos sobre los 17 euros. Diferentes opciones con mezclas de frutas elaboradas, helados y alguna tarta. Optamos por la Tartelleta di fichi e cioccolato con gelato de cannella. La presentación fue muy bonita y prometía mucho más que el sabor ofrecido. Ni siquiera, los famosos postres italianos pudieron salvar una cena que merece un aprobado ramplón y, sobre todo, una penosa relación calidad/precio.

La carta de vinos ofrece muchas referencias nacionales pero descuida considerablemente su oferta internacional, algo que no debería suceder en este tipo de lugares. Los precios son muy elevados (todos por encima de 50 euros) pero eso es bastante normal por el tipo de sitio que es. Pedimos un vino recomendado por la chica responsable de llevar a cabo las labores de somelier: (no era su único trabajo ya que estuvo sirviendo mesas todas la noche) Selva delle Monache Rosso que estuvo correctamente servido. Es un vino de la zona de Amalfi, con mezcla de uvas locales: 40% Piedirosso, 30% Sciascinoso, 30% Aglianico (esta es la uva típica de la región). Un vino de color rojo rubí, de baja intensidad. Se trata de un vino sencillo, con pocas sorpresas. Es afrutado, suave, con poco alcohol y bien equilibrado. Es una buena opción para un maridaje sencillo. Sería el típico vino que pedimos por España, nos cobran 12/15 euros en un restaurante y salimos encantados ya que no estaría nada mal por ese precio. El problema fue que cobraron por la botella 53 euros.

Respecto a la sobremesa, podemos asegurar que es el punto fuerte del lugar. Nosotros no tuvimos suerte con la mesa ya que no estábamos en primera línea de vistas y eso provocó que perdiera bastante encanto. Sin embargo, si alguien se decide por la visita y consigue una mesa de las buenas, el momento puede llegar a ser inolvidable.

El restaurante estuvo lleno toda la noche y doblaron varias mesas lo que demuestra el éxito tan importante que tiene entre su clientela. El servicio tampoco está a la altura de lo que cobran. La mayoría del personal es muy agradable e intentan hacer las cosas bien pero tienen fallos importantes. Pero, si hay algo que rechazamos completamente fue el trato recibido por el responsable de sala hacia todo su equipo. Era inversamente proporcional al peloteo continúo que tenía con todos los clientes. Escuchamos diversas discusiones y varios tirones de orejas y eso es algo imperdonable, tenga o no tenga razón.

En cuanto al precio, 125 euros por persona fue nuestra factura. El coste es totalmente desproporcionado en lo que se refiere a relación calidad/precio. 

También queremos destacar otro punto positivo ya que en un salón contiguo, con unas vistas similares al restaurante, ofrecen música de piano en directo lo que permite tomar una copa post-cena realmente agradable.

Como valoración global, nos parece poco adecuado recomendar este sitio. Probablemente nos equivocamos al decidirnos por conocerlo en vez de haber ido al restaurante Rosellini’s del Hotel Palazzo Sasso que cuenta con un prestigio similar pero reconocido con dos estrellas por la controvertida Guía Michelin. No vamos a negar que puede resultar un sitio muy romántico y con una gran puesta escena pero nuestra experiencia no fue muy satisfactoria. Lo que sí tenemos muy claro es que sin el efecto terraza, cenando en el interior (invierno o condiciones meteorológicas adversas), lo desaconsejamos totalmente.

La carta completa y más fotos del lugar las podéis ver aquí, nuestro mural de Rincones Secretos en Flickr. Si no es fácil de encontrar os recomendamos que visitéis nuestras galerías personales en Flickr (monthypm -aquí- y marylebone -aquí-) ya que está toda la información mejor organizada por carpetas.

Valoración – 5/10

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