Pershing Hall – París (Francia)

Exterior

Exterior

Aconsejados por un amigo local y si bien ha estado abierto desde 2004, descubrimos hace poco el Pershing Hall Hotel, un hotel ubicado en el medio del triángulo de oro de París (ver aquí nuestro artículo) entre los Campos Elíseos, la Avenue Montaigne y la Avenue Georges V. Lleno de detalles de lujo y elegancia, nuestra experiencia se centró en su restaurante, abierto durante todo el día y que incorpora zonas donde tomar un té o un café por la tarde y un lounge-bar donde disfrutar de una copa o un cocktail caída la tarde o entrada la noche. De la mano de Eric Desbordes, un chef formado en los mejores restaurantes parisinos, la cocina se podría catalogar como internacional fusionando distintas cocinas del mundo, desde la francesa a la nipona pasando por la italiana, entre otras. En un patio-jardín espectacular y con una planta superior donde se ubica el lounge, el restaurante del Pershing Hall es uno de los locales más sofisticados y hasta cierto punto más “chic” de la capital francesa. Con un ambiente garantizado a cualquier hora del día y abierto de lunes a domingo – donde uno puede disfrutar de un buen pero caro brunch –, para comer, cenar, tomar un café o un buen cocktail, el Pershing Hall no defraudará a quien lo visite, eso sí, dispuesto de antemano a no tener restricciones en cuanto a gasto se refiere.

Si bien no sorprende su exterior – el hotel se ubica en una de las tantas casas del S.XIX de la capital gala – es el interior el que denota la mano de Andrée Putman, el ingenioso arquitecto que dotó al Pershing Hotel de una mezcla de luces, colores y juego de ambientes dispares pero, cuyo todo, sorprende a cualquier visitante. Tras atravesar el pasillo de entrada se accede al patio central, lugar donde se ubica la parte principal del restaurante. Con un enorme jardín vertical de 30 metros y numerosas especies de plantas el restaurante mezcla colores rojos, verdes, dorados, etc. combinados con un mobiliario dispar, desde mesas y sillas de diseño al más puro estilo Philippe Starck al cristal de Murano, de todos los colores y formas imaginables.

Vista del restaurante desde la planta superior

Vista del restaurante desde la planta superior

Si la parte de abajo puede resultar variada en cuanto a colorido, no menos sorprendente es la parte superior, con unas cuantas mesas del restaurante con vistas al patio y, en la parte posterior, la zona de lounge, más oscura y animada. Con sus sofás y butacas con cojines de seda virgen, en esta zona se escucha a los mejores DJ’s pinchar una música que crece en intensidad a medida que avanza la tarde-noche.

Vista desde la parte superior

Vista desde la parte superior

Nuestra experiencia fue nocturna con motivo de una cena en el restaurante, para la cual escogimos la planta superior. Si bien uno aprecia el juego de luces en todo su esplendor nos hubiese gustado poder ver el restaurante de día, cuando la luz que penetra por el techo acristalado del patio principal, hace todavía más impresionante el local, particularmente el impresionante jardín vertical.

De todas maneras fue la cocina y el ambiente garantizado el que nos llevó hacia el Pershing Hall, ambos aspectos en los que rivaliza y creemos que gana a sitios como el restaurante del Hotel Costes (ver aquí nuestro artículo) o el Kong (ver aquí nuestro artículo). En parte y al margen del mencionado entorno, gran parte de la “culpa” del éxito del Pershing Hall la tiene Eric Desbordes, el joven chef fogueado en los lujosos hoteles Bristol y Georges V y de la mano de un primer espada de la cocina francesa como Joël Robuchon.

La carta no es muy extensa, a diferencia de la carta de vinos y champagnes, amplia y profunda como no podía de ser de otro modo. Cocina internacional en una carta de muy fácil lectura donde entrantes y principales de distintas cocinas internacionales conviven en harmonía y permiten al cliente disfrutar de una experiencia bastante ecléctica.

Comenzando por los entrantes diremos que las ensaladas de temporada y los distintos tipos de huevos conviven con los distintos tartares – el de gambas es uno de ellos – y muy especialmente los “Assiettes”, platos que incluyen una variedad de pequeñas cosas muy interesante. Así, el Assiette Pershing es idóneo para ser compartido, incluyendo desde gambas a gyozas – las clásicas empanadillas asiáticas – pasando por salmón a la cabra o una tarrina de foie gras. Adicionalmente y para los amantes de la cocina japonesa, el Assiette Japonaise, un compendio de distintos tipos de cocina japonesa, con los makis como protagonistas, distintos tipos de sushi, sashimi, etc. En nuestra cena para 2, tal fue nuestra elección y nuestro comienzo de cena tras unos primeros platos servidos por cortesía de la casa para entrar en calor.

Assiette Japonaise

Assiette Japonaise

En cuanto a los principales es donde se muestra un mayor eclecticismo y, por tanto variedad, en cuanto a comida se refiere. El “Black Cod” caramelizado no tiene nada que envidiar al de los grandes restaurantes asiáticos de Londres en donde hemos podido disfrutar de tal manjar. Adicionalmente otros pescados, carnes y pastas completan la carta. La langosta o la dorada son dos buenos ejemplos en pescados y mariscos mientras que los Taglierinnis al foie gras o el impresionante épaule d’agneau lo son en pastas y carnes.

Côte de veau

épaule d'agneau

En nuestra elección escogimos la mencionada carne de ternera así como un espectacular Tartare de Boeuf, de lo más impresionante en calidad y cantidad que hemos tomado en nuestra vida.

Tartare de boeuf

Tartare de boeuf

En los postres y para el que se quede con ganas – no fue nuestro caso ya que con un entrante compartido y un principal cada uno nos fue suficiente – recomendamos la selección de quesos, el surtido de postres en miniatura y, por último, la “Surprise de coque de chocolat et framboise”, la cual combina el mejor chocolate y la mejor frambuesa.

La verdad es que no cenamos con vino – si lo hicimos con cervezas, algunas de las varias nacionales e internacionales con las que cuentan – pero sí pudimos observar que la carta de vinos y champagne es más que notoria, destacando por sus múltiples referencias, particularmente francesas.

Adicionalmente, los cocktails y combinados, especialmente los primeros, si bien nada baratos, son una obligación en Pershing Hall, bien antes, bien durante, bien después de la cena, en la zona de lounge o en la propia mesa.

Mentiríamos si dijésemos que el Pershing Hall es un restaurante o un lounge bar con precios  baratos o incluso normales. Se trata de un restaurante bastante caro que trata de atraer a una clientela exclusiva durante toda la semana. Comer o cenar a la carta con vino o cocktails rara vez bajará de 100 por persona. Si bien existen menús a la hora de la comida y entre semana – 50 por persona sin vino – el Pershing Hall no deja de ser un restaurante con precios elevados donde, por poner un ejemplo, el brunch dominical se sitúa en el entorno de los 60 por persona.

Hemos subido más fotos del Pershing Hall aquí, nuestro mural de Rincones Secretos en Flickr. Si no es fácil de encontrar os recomendamos que visitéis nuestras galerías personales en Flickr (naialor -aquí-, monthypm -aquí- y marylebone -aquí-) ya que está toda la información mejor organizada por carpetas. La carpeta de Pershing Hall está aquí.

En fin, estábamos ávidos por conocer nuevos sitios con ambiente entre semana en la capital francesa abiertos hasta entrada la madrugada (el Pershing Hall lo hace hasta las 2 a.m.). Hemos dado con uno que nos ha gustado tanto que repetiremos, bien a modo de alojamiento – con spa incluido – bien para comer, cenar o, muy particularmente, para tomar un cocktail o un combinado en su lounge bar, algo que no pudimos hacer esta primera vez. En fin, pese a sus precios volveremosUn descubrimiento..

Valoración – 8/10

Pershing Hall

Lugar: París – Francia

Dirección: 49, Rue Pierre Charron; 75008 París

Teléfono: +33 (0) 1 58 36 58 00

Web: http:// www.pershinghall.com

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