Atea Restaurante – Bilbao

Entrada - Atea Restaurante - Bilbao

Entrada - Atea Restaurante - Bilbao

Atea Restaurante es la propuesta más asequible del Grupo Zortziko, grupo que cuenta además con dos emblemáticos restaurantes de referencia obligada en Bilbao: Zortziko y El Viejo Zortzi.

Con Atea Restaurante, Daniel García y familia querían hacer asequible su cocina. De ahí el eslogan de Atea Restaurante: La cocina para todos los públicos.

Sobre Atea Restaurante había recibido contradictorias valoraciones: desde gente que había salido encantada hasta que gente que prometía no volver. Así que en cierto modo tanto a mi aventurera acompañante R.L. como a mí, nos parecía que añadiría un plus a la visita a Atea Restaurante y “ahí que nos fuimos”.

Localización de Atea Restaurante

Atea Restaurante Bilbao
Paseo de Uribitarte, 4
48001 Bilbao
944 005 869
Web: http://atearestaurante.com/ y Facebook.

Exterior - Atea Restaurante - Bilbao

Exterior - Atea Restaurante - Bilbao

Atea Restaurante se encuentra a unos 300 metros andando de Bascook -ver aquí nuestro artículo-, en pleno Paseo de Uribitarte, el mismo paseo por el que nos encontraremos a unos 300 metros la conocida pasarela Zubi-Zuri, y las elevadas Torres Isozaki, que el principal exponente del complejo Isozaki Atea, y tan solo unos 300 metros más allá, el mundialmente famoso Museo Guggenheim Bilbao. Y en la otra dirección a escasos 500 metros del ayuntamiento de Bilbao, a la otra orilla de La ría del Nervión.

Fácil de localizar, bien ubicado y con un parking a 150 metros, en la Plaza Pío Baroja.

Ambiente en Atea Restaurante

Antes de nada habría que mencionar que el local se encuentra ubicado en un edificio “singular” del muelle de Uribitarte, el antiguo depósito franco del muelle en el que se ha respetado íntegramente la fachada en las obras de acondicionamiento que ha sufrido toda la zona de Isozaki Atea.

Ambiente del comedor - Atea Restaurante - Bilbao

Ambiente del comedor - Atea Restaurante - Bilbao

Contrastando con ese exterior centenario, el ambiente tras atravesar la puerta (“atea” en vasco) se percibe como netamente cosmopolita y muy europeo, en cuanto a planteamiento se refiere: Abundan las mesas corridas, altas, para sentarse en taburetes, entre las que se pueden encontrar algunas mesas de configuración tradicional. El aire que se respira es coloquial, alegre, distendido, donde probablemente la mencionada tipología de las mesas contribuye a que sean más frecuentes los grupos, las cuadrillas, que las parejas.

A esta aroma cosmopolita contribuye sin duda alguna la decoración, en la que se han respetado los grandes ventanales protegidos en el exterior por el forjado de hierro de la antigua fachada, combinándolos con maderas claras, sillas y taburetes de líneas suaves, cristalería colorida, y manteles tipo camino.

Ambiente en el comedor - Atea Restaurante - Bilbao

Ambiente en el comedor - Atea Restaurante - Bilbao

A la derecha la barra, no muy grande; al fondo la bodega, acristalada, climatizada, formando parte como elemento principal de la decoración del local con la exposición de las botellas que alberga en su interior.

Además, desde 2010 cuentan con una terraza exterior, que permite disfrutar de la brisa de la Ría en las calurosas noches del verano Bilbaíno.

Carta de Atea Restaurante

Atea Restaurante abre sus puertas unos meses antes que el Baskooc de Aitor Elizegi, y esa cercanía temporal coincide, además, con una cercanía espacial, ya que están a escasos metros unos de otro. Pero sobre todo, hay cierta coincidencia en algunos planteamientos gastronómicos y de negocio: ambos son locales vanguardistas, modernos, con cocina creativa asequible, basada en producto, en un producto local, lo que se viene denominando km0.

Aunque es cierto que también existen diferencias notables entre ambos espacios y ambas cocinas.

En lo que nos ocupa, en la carta, Atea presenta una selección de platos muy acorde al planteamiento del local: por un lado, no muy extensa, y por otro lado, con variedad en cuanto al planteamiento de la comida que se quiera hacer, pudiendo elegir comer a base de raciones, picoteo, o platos más contundentes.

Sea como fuere, a la cocina de Atea se le notan las influencias de sus mayores en cuanto a la apuesta por la calidad del producto y la creatividad en el planteamiento, como lo demuestra su Hojaldre relleno de txistorra y queso de oveja, La croqueta de chipirón, o el Burrito de salchicha Bratwurst y verduras con salsa teriyaki y las Manitas de cerdo en salsa vizcaína, y como no, en la elaboración casera de todos los postres, que hay que pedir por adelantado, con el resto de peticiones.

Por cierto, los pescados no están en la carta, porque son elegidos en el día en el mercado.

Nuestra experiencia en Atea Restaurante

Empezamos bien, aunque eso ya lo sabíamos, porque al hace la reserva ya nos anunciaron que siendo dos, nos colorarían en una mesa para dos.

Nos situamos al fondo, al lado de la bodega acristalada. Estuvimos entendidos en primer lugar por el jefe de sala que en todo momento nos pareció de trato cordial y muy amable. Nos ofreció un aperitivo a base de cava, un detalle que resultó todo un acierto. A la hora de elegir los platos, leyó literalmente nuestras miradas y enseguida nos explicó en que suele consistir una cena en Atea, proponiéndos combinaciones de platos por grupos, en función de los gustos.

Nos recomendó pedir algo del “Picoteo para compartir”, el primer grupo de platos de la carta, y elegimos el Pulpo frito con salsa ali oli, al centro.

Para las Entradas por raciones, queríamos una ensalada, así que se nos recomendó un par de ensaladas, en función del plato principal que fuésemos a escoger: “ si para el plato principal estamos pensando en algo consistente, a base carne, mejor una ensalada más ligera, pero si optamos por un plato ligero, de base de pescado, una ensalada más consistente podría ir mejor”. Una recomendación muy acertada, ¿no creéis? Eso nos pareció.

Optamos por una Ensalada de tierra y mar, para compartir, y como plato principal, una Hamburguesa de ternera (200grs), patatas fritas y ensalada, y uno de los pescados del día, que en este caso sería una Lubina a la plancha.

El Pulpo no fue lo mejor de la noche, la verdad sea dicha, pero las Verduras asadas eran algo espectacular. La hamburguesa deliciosa, y la lubina, más que soberbia.

Para el postre optamos por Gozua y la Tartita de chocolate crujiente con coulise de menta, ambos de excelente factura.

La Bodega de Atea Restaurante

Bodega

Bodega

Sin duda en la bodega también se nota la herencia de los mayores Zortziko y Viejo Zortzi.

Garnacha de Fuego

Garnacha de Fuego

Especialmente atento estuvo el jefe de sala cuando hablamos de las botellas de Garnacha que tenían y de los blancos internacionales con los que contaba en los anaqueles de la bodega, procedentes de Sudáfrica, California o Australia.

Nuestra intención era degustar alguna etiqueta con garnacha y nos ofreció Garnacha de Fuego, que desde luego fue todo un acierto.

En cuanto al resto de la bodega, podéis ver en el álbum de fotos de Flickr que hemos hecho de Atea Restaurante cuales son las referencias.

Se aprecia una bodega ajustada en precios, con un planteamiento variado, en lo nacional y lo internacional, que forma un complemento ideal para una cena/comida de descubrimientos.

Servicio

Muy amable, tanto en el trato recibido por el Jefe de Sala, como especialmente por la camarera que nos atendió toda la velada: atenta, discreta y siempre con una sonrisa, a pesar de que el local no tenía un asiento vacío.

Precio

Como reza el eslogan de Atea: cocina para todos los públicos, y para todos los bolsillos.

Conclusión

Atea Restaurante es una concepción diferente de local, en el ambiente, en la cocina y en la bodega.

He de decir que quizás no tendríamos la misma opinión si, siendo dos personas como éramos, hubiésemos tenido que compartir una mesa larga con más gente. Pero no es menos cierto que sí lo que se busca es una cena en intimidad, claramente Atea Restaurante no debería ser una de las opciones entre los posibles candidatos.

Atea Restaurante es una propuesta diferente, de esas que desde hace tiempo se decía que hacía falta en Bilbao. Una alternativa que se debería tener en cuenta, como mínimo, para conocerlo.

Y volviendo al eslogan de Atea Restaurante, Cocina para todos los públicos, concluimos diciendo que enfecto, es para todos, con idependencia de preferencias culinarias, de edad y de procedencia cultural, una cocina de altura volando bajo.

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