Restaurante Enrich – La Moraleja – Madrid

Terraza

Terraza

En Internet se puede encontrar cualquier cosa. La dificultad respecto a unos años, no es acertar con lo que buscamos, sino saber seleccionar la información y sacar el mejor provecho de ella.

Me embarqué a navegar buscando una buena opción para cenar, con dos atributos: que no lo conociera, y que tuviera terraza.

Aspen, Araceli (ver post aquí), Boggo, Hakkasan, La Maquina, todos están casi puerta con puerta. Mientras estudiaba los detalles de los que no conozco, me choqué de bruces con un restaurante del que aún no había oído hablar: Enrich

Las pocas críticas que pude leer ponían el servicio a parir y se quejaban de un precio desorbitado. Sin embargo la literatura meramente descriptiva proponía un lugar moderno y a la vez tradicional en su cocina. Con una propuesta de autor para platos e ingredientes que todos bien conocemos.

Normalmente me suelo fiar bastante de los restaurantes donde inversor y chef son la misma persona. Lo que más me sorprendió es que fui incapaz de encontrar la página web de este restaurante. ¿Quizá porque no ha habido ni tiempo para ponerse aún con ello?

Restaurante nuevo, rodeado de caballos ganadores (algunos más que otros), con algunas criticas bastante malas, una propuesta de cocina atrevida y todo endulzado con unas atractivas fotos, me pareció un cóctel lo suficientemente atractivo como para probarlo. Y todos sabemos lo que pasa con los cócteles, pueden estar muy ricos, espantosos o sentarnos como una patada.

Buen indicador es siempre la llamada para reservar, en la cual me atendieron con suma amabilidad.

Llegamos un poco tarde, y nos costó aparcar. No había un hueco libre en las mesas de todos los restaurantes de la zona, un miércoles de julio, ¿quien dijo crisis? Desconozco si hay aparcacoches o no desde luego no parecía pero ni este ni el resto, salvo Araceli el cual me parece que si dispone de este servicio. El caso es que solo quedaba un hueco en la plaza de entrada en la Moraleja.

Por fin llegamos al restaurante, y nos encontramos con una bonita terraza, muy bien decorada. Había alguna mesa redonda en el centro con muy pinta. La nuestra, para dos, quizá algo cerca de los tipos de al lado, que fumaban puritos cuyo humo me llegaba por una brisita que soplaba en sentido contrario al que hubiera debido. Y miedo me dio cuando por el otro flanco acomodaban una cena que debía ser de empresa, con al menos 20 comensales.

Más sobre la mesa, era algo más rectangular que cuadraba y estaba vestida a lo largo, como seria de esperar. El caso es que las patas no molestarían si las mesas estuvieran giradas 90 grados.

Salón comedor

Salón comedor

Con todo esto, el ambiente era extremadamente agradable. Supongo que los 28 grados a la sombra que hacia en esa bella noche ayudaban. Pero mucho más se notaba la extrema amabilidad de la que hacia gala toda la plantilla del servicio, desde quien nos recibió y nos indicó donde sentarnos, así como todos los camareros que pasaban cerca de nuestra mesa.

Nos ofrecieron un par de menús, de 35 y 50 € si no recuerdo mal, aunque creo recordar que no están disponibles todos los días de la semana, sino de lunes a miércoles, al menos el primero seguro. El gran problema, es que la carta es tan seductora, que no pudimos resistirnos a tirar de ella. Si algo teníamos claro, es que todo iba a ser para compartir!

Bien porque deben saber que su propuesta de carta es atractiva, bien como medida anticrisis, el menú nos ofrece la posibilidad de pedir medias raciones en muchos de los platos. Al pedir, nos descubrieron otra función de las medias raciones, que es servir a cada uno su plato, más cómodo, y por supuesto, mejor presentado. Y es que es de agradecer que en un lugar que se precie, cuiden hasta el punto máximo la presentación y la estética en todos sus sentidos.

El timbal de vegetales con burrata nos lo sirvió el camarero. A lo que le siguieron unas cigalas a la plancha, peladas, sobre una cama de judías verdes. Después, el risotto de Ceps, que es uno de sus platos estrella, cocinado con trufa, y la carne. Los dos últimos platos vinieron en medias raciones.

El risotto es un plato espectacular, servido con su jugo, sencillamente delicioso

La carta de vinos, aunque muy bien presentada, quizá algo típica. Como cabe esperar, un gran peso lo ostentaban los riojas y riberas. Alguna propuesta atrevida de vinos de Mallorca o de Castilla y León. Bajo mi punto de vista, se echa en falta alguna propuesta igual de atrevida de vinos de Madrid, de La Mancha o de otros lugares como Alicante. Quizá más de Madrid, porque en mi opinión, un restaurante de aquí no debería permitirse el lujo de no contar en su bodega con algún Tagonius (ver post aquí), Regajal (ver post aquí) o demás ejemplos de magníficos caldos, en sabor y precio, de la zona. Como sucede en otros sitios, donde normalmente siempre existe la posibilidad de pedir vinos de la tierra, o al menos esta es mi impresión.

En definitiva, la carta de vinos te lleva a pedir, como en tantos otros, un ribera o un rioja para poder disfrutar de un vino lo suficientemente bueno a un precio razonable, en nuestro caso, Pago de los Capellanes, unos 29 €.

Los postres, a 12 €, vienen pensados para ser compartidos. La propuesta, también interesante, nos dejó un poco decepcionados, al no llegar la tarta de queso al umbral donde se había quedado la cena.

La sobremesa, sin prisas, fue extremadamente agradable. Tanto, que decidimos pedir dos copas de champú rosado. En algunos sitios disponen de varios tipos de botellas de champagne abiertas para servir en copa (es el caso de Flanigans´ en Puerto Portals donde recuerdo que un cliente bastante embriagado nos invitó a todos a unas copas de Taittinger mientras esperábamos a ser sentados, pero esa es otra historia…)

En Enrich, con la amabilidad que ya todos sabemos, nos ofrecieron una media botella de Ruinart Rosado, que vino helado y delicioso.

No me puedo olvidar de destacar dos puntos que suman, y mucho. Por un lado, los tiempos de la cena fueron perfectos, entre plato y plato pasaba el tiempo justo, en esta prueba, un 10.

Por otro lado, los diferentes panes: se puede elegir entre varias posibilidades, todos con muy pinta, y el que probamos, un pan negro, fantástico.

Por fin, como resumen, para quien se asuste con tanta letra, yo recomendaría Enrich como un restaurante donde disfrutar de una cena especial en muchos sentidos. Si ahora me preguntan, ¿es un sitio caro? Lo es valor absoluto, pero no en valor relativo. Cumple perfectamente con las expectativas o las sobrepasa.

Si decidimos ir en invierno, dejadme decir que el salón, aunque pequeño, ofrece muy buenas vibraciones por la decoración. No se, es posible que parte del comedor estuviera cerrado. En cualquier caso, salir satisfecho, de una cena es una muy agradable sensación que no en todos lados consiguen.

Dirección: Estafeta, 2 (La Moraleja)
Teléfono: 91 650 29 32

Comentarios

3 Respuestas to “Restaurante Enrich – La Moraleja – Madrid”
  1. Guilly dice:

    Solo una cosilla, la carta de vinos se concentra especialmente en los vinos catalanes (Penedés, Costers del Segre) o pirineos (Somontano) y no en Riojas y Riberas. Y los dos vinos de Madrid que mencionas están en la carta. Me llama la atención que no te hubieras dado cuenta. Un abrazo.

  2. javi dice:

    Muchas gracias por el comentario,

    Lo cierto es que despues de publicar el articulo, hablé con gente del restaurante que me hicieron el mismo comentario. Tambien me extraña no haber visto los vinos de Madrid porque es algo en lo que me fijo según abro la carta.

    En cualquier caso, no me pareció una de las mejores cartas de vinos que he visto, pero estoy seguro que irá mejorando con el tiempo.

    Como es un restaurante al que pienso volver, volveré a darle una vuelta a este tema.

    Javier

  3. Eloy Sanchez dice:

    Si ya hay dificultades para que vayan clientes a un restaurante, solo me
    faltaba oir, a la hora de hacer la reserva, que debo adivinar el menú que
    quieren tomar el resto de mis comensales invitados con un dia de antelación,
    porque así me lo exige el Restaurante Enrich. UN AUTENTICO DESPROPOSITO PARA ESPANTAR LA CLIENTELA.

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