Restaurante El Charolés – El Escorial – Madrid
Marzo 21, 2009 by monthy
Categoría España, Especiales, Madrid, Madrid Provincia, Restaurantes
Restaurante El Charolés
Dirección: Floridablanca, 24 – 28200 – San Lorenzo del Escorial – Madrid
Teléfono: 91 890 59 75
Web: n/d
Siempre hay una buena disculpa para hacer una pequeña escapada desde la capital a uno de los pueblos más bonitos de los alrededores de Madrid. En esta ocasión, con un tiempo maravilloso, el motivo era la celebración del Día del Padre que es uno de los días más bonitos que podemos disfrutar los que tenemos el honor de ser padres. El plan es muy aconsejable. Cuenta con un montón de terracitas para tomar el aperitivo al sol, muchas de ellas frente al Monasterio. El paseo por el pueblo es muy agradable y cuenta con varios aparcamientos cubiertos muy cercanos al centro.
Para comer hay varias opciones interesantes aunque el restaurante del artículo que nos ocupa está un punto por encima de los demás. Iremos subiendo artículos poco a poco del resto pero destacamos especialmente tres de ellos que están en la misma calle Floridablanca: Parrilla Príncipe, Cañada Real y un restaurante del Grupo Arturo en el Hotel Miranda Suizo. En las afueras del pueblo está Horizontal, que cuenta con una terraza con vistas privilegiadas.
La situación de El Charolés es privilegiada, en el mismo centro del pueblo y con aparcamiento subterráneo justo debajo. Cuenta con una gran fama totalmente merecida por su buen trabajo realizado a lo largo de muchos años. Se trata de un auténtico referente en la cocina tradicional de la Sierra de Madrid.
El restaurante cuenta con varios salones, decorados de forma clásica, con mucho gusto y bonitos relieves de piedra en las paredes. Los tonos oscuros y la madera predominan tanto en suelo como paredes. La separación de las mesas entre sí es correcta aunque un poco justa. Las mesas de la terraza ofrecen una sensación del espacio algo más reducida. Cuenta con zona de fumadores en varios salones del interior.
La cocina es de corte tradicional, con buenas materias primas y guisos muy ricos. Las raciones son bastante grandes por lo que aconsejamos no pedir demasiados platos. El cocido madrileño de los miércoles y viernes es, sencillamente, espectacular. Merece la pena hacer varios kilómetros para disfrutarlo aunque es cierto que en el centro hay varios sitios donde lo hacen de maravilla como por ejemplo la Taberna la Daniela o Monteprincipe (ver post aquí) o el Rincón de Goya (ver post aquí). Todos los días cuenta con un menú de mediodía con dos platos, postre y vino por 35 euros.
La carta de platos es amplia, con platos variados, muchos entrantes y diferentes posibilidades de carnes y pescados. Merece la pena probar platos que exijan más a la cocina que su plato estrella, el Charolés, que está buenísimo pero la gran materia prima cobra demasiado protagonismo. No hemos encontrado su web, quizás no la tengan y eso es algo muy criticable en los tiempos que corren. Nosotros tenemos varias fotos del lugar, de los platos y de la carta con sus precios aquí, en nuestro mural de Rincones Secretos en Flickr. Si no es fácil de encontrar os recomendamos que visitéis nuestras galerías personales en Flickr (naialor -aqui-, monthypm -aquí- y marylebone -aquí-) ya que está toda la información mejor organizada por carpetas. En cualquier caso, el álbum de El Charolés está - aquí -.
Los entrantes los dividen en platos para picar y “Empezamos” pero todos ellos forman diversos platos ideales para compartir. No es fácil recomendar alguno de ellos porque no recuerdo ninguno que me haya decepcionado. Pero cierto es, que debemos obligatoriamente destacar algunos como: las Croquetas de cigalas o de carabineros ya que las suelen intercalar; los Callos a la madrileña; el Paté casero; y los diferentes platos de ensaladas y verduras que preparan. En esta última visita optamos por unas ricas Chistorras de Navarra, crujientes y jugosas, por la Cecina leonesa de Astorga, con unos pimientos de acompañamiento y la Ensalada de pimientos asados con bacalao y ajitos fritos, una auténtica delicia.
Entre los segundos platos, unos nos decidimos por el Lenguado de roca y otros por el Rodaballo salvaje y no sabría cuál recomendar. Quizás el segundo porque esa calidad de rodaballo suele ser más complicado de encontrar. Repetimos el mítico Charolés de buey con patatas saboyardas, que es un lomo de buey gigantesco para una sola persona y de una calidad extraordinaria. Llega el plato poco hecho de verdad, como a mi me gusta, con una cocción perfecta y unas patatas con una salsa magnífica. También probamos la Carrillada de ternera a la pimienta rosada, que casi la recomiendo más que el plato anterior tanto por su calidad como por la suavidad de su textura.
Fuera de carta, nos ofrecieron Paletilla de cordero, Almejas al vapor y Espárragos trigueros.
En lo referente a los postres también hay una oferta muy atractiva. Todos cuestan sobre los 9 euros y merece la pena dejar algo de sitio para disfrutarlos. La Bomba de chocolate con su crujiente de helado es un plato imprescindible para los muy chocolateros pero las Natillas caseras y los Fresones naturales con crema de yogur estaban de cine. Otra vez las raciones vuelven a ser enormes llegando incluso a dar un poco de pereza ver tanta comida y no poder con ella.
La sobremesa es muy agradable y se puede alargar sin problemas. En esta ocasión, estábamos inmersos en un plan con niños por lo que no la alargamos demasiado. Sin embargo, se dan todas las condiciones necesarias para disfrutar de una buena copa y un puro. Digna de destacar es su oferta de habanos.
El servicio es magnífico tanto en profesionalidad como amabilidad. Durante los fines de semana o determinados festivos es un poco locura ya que hay demasiada mesas para el número de camareros conque cuentan. Por ello, tardan bastante en traer los platos y se olvidan algunas cosas pero sin llegar a ser caótico ni mucho menos.
La carta de vinos es curiosa porque es de los pocos sitios que quedan con esta organización de los caldos. Se basa en Riojas y Riberas, de añadas especialmente buenas como es el caso de la del año 1994. Es cierto que cuentan con una buena Bodega pero, objetivamente no nos convence mucho ya que no cuenta con un buen equilibrio de uvas y regiones y tiene muy pocas referencias. Sin embargo luego la complementa con una corta pero interesante oferta de espumosos. Tiene precios algo elevados, pero el mayor problema que vemos es la falta de equilibrio. Los tiempos cambian y hay que actualizarse. Hoy en día hay vinos jóvenes, con poca madera que mucha gente desea pedir y es importante ofrecérlos en restaurantes de esta categoría. O simplemente otros vinos con diferentes tipos de uva que merecerían estar en la carta. Incluso llegan a decepcionar también las copas para la calidad de vinos que ofrecen.
En cuanto al precio, suele estar entre los 50/70 euros por persona. A pesar de lo que se suele comentar, a nosotros no nos parece demasiado caro porque la materia prima que ofrecen ya es una parte muy importante de la factura. Si a eso unimos una buena cocina y un gran servicio no nos queda más remedio que considerar el coste bastante justo y adecuado para lo que ofrecen.
Resumiendo, un gran sitio para hacer una escapadita cualquier día que apetezca un plan diferente. Conservan detalles de restaurantes clásicos de toda la vida que muchos días gusta recibir. Es un lugar que no tenemos ninguna duda en recomendar ya que apostamos sobre seguro si sabemos obviar los pequeños detalles a mejorar.
Valoración Global – 8,5/10




























Me encanta este pueblo y me encanta este sitio.
Excelente carne y un cocido de los mejores de la provincia.
y el gazpacho??????????????????????????????? exquisito!!!!!!!!!!!!!
Muy recomendable , tanto el pueblo como el restaurante.
No dejeis de ir.
Gracias Nika por tus aportaciones!
Disfruta del blog!
el restaurante es famoso por su cocido madrileño, y realmente tiene la fama bien ganada, impresionante, es imposible comer cocido y alguna otra cosa mas.
Este pueblo me encanta y sus habitantes también !!!!
Pero la experiencia que tuve ayer Sábado en este establecimiento fué decepcionante,un auténtico desastre : pedimos de acuerdo a un menú que
tienen de 18€ el primer plato fué un pastel de berenjena con una bechamel
que parecía una pasta extraña, pero el segundo plato se llevó la Palma,
consistía en unos chipirones a la plancha con ali-oli con patatas paja
puedo asegurar que en toda mi vida he comido una cosa tan insípida no
tenían sabor a nada !!!! . En definitiva el día en El Escorial fué una
delicia, la comida en El Restaurante Charoles para olvidar.
Charoles, uno de los lugares más espectaculares del mundo culinario.Me extraña muchísimo , pero muchisimo que a Beatriz le ocurriera eso que dice el 30-10-11.Que cosa más rara.En fin , yo le recomendaría un nuevo intento.
Desde hace muchos años viajo desde Oviedo solamente para comer en Charoles,creo que es un capricho.
Raro no es,es rarísimo (yo diría imposible) no comer bien en El Charolés… Cada vez que vamos, es un buen recuerdo para mucho tiempo, a cada cual mejor.
Y conociendo esa casa como la conozco, decir que un ali-oli es insípido, precisamente el ali-oli (o cualquier cosa de El Charolés que lleve ajo), me hace pensar que Beatriz se ha despistado con el nombre del establecimiento donde ha comido