Restaurante El Trasgu – Torrelodones – Madrid

Terraza de día

Terraza de día

Un restaurante excelente tiene que destacar en algo, en un atributo que sea único. Pero además no solo no puede fallar en el resto, sino que tiene que sacar una nota alta.

El Trasgu ya es un restaurante excelente para cenar en invierno. Pero llegado el verano, se convierte en algo que se sale de la escala de medir.

Torrelodones es un espléndido lugar, la pena es que su clima no nos deja disfrutar todo lo que nos gustaría de la impresionante terraza de este fantástico restaurante.

Barra del Bar de la zona Chill Out

Barra del Bar de la zona Chill Out

Localización

Tras coger la salida 29 de la carretera de La Coruña, hay que hacer el mismo recorrido que para ir al Casino de Madrid a tentar a la suerte. Cruzamos la carretera por el cambio de sentido, y justo al salir del puente, la primera a la derecha. Enseguida vemos las indicaciones del restaurante, sito en la C/Cudilleros, 2 de Torrelodones. Aunque yo me acabo de enterar ya que lo he mirado para escribir este articulo, ya que llegar, con una breve indicación es muy sencillo.

Ambiente

No es el que resto de epígrafes no lo merezcan, pero aquí me tengo que explayar.

El restaurante se sitúa en lo que debía ser una casa antigua, con la fachada de granito muy típica en la zona.

Nada más entrar, desde el holgado hall, nos invade una sensación de amplitud. La madera del suelo, contrasta con la decoración moderna poco recargada, creada a través del contraste entre los colores blanco y negro.

Las mesas en el salón tienen una separación, como debían tenerla en muchos otros lugares. Las mesas son de un tamaño óptimo para 4 personas, nada estrechas vamos. Como no pude ver mesas para dos, supongo que siempre usan las mismas, por lo que sobra mesa, algo que realmente me encanta.

Una chimenea, encendida en invierno, termina de dar el remate final a un comedor extremadamente agradable, dispuesto a dos alturas como formando una L.

Chimenea en el salón

Chimenea en el salón

Cabe destacar la terraza, toda forrada de madera, enorme terraza donde las haya, con una lucecita en cada mesa, y con Madrid de fondo. Sencillamente, espectacular. La pena que en la sierra de Madrid, el buen tiempo dure menos por lo general que en otros lugares.

Terraza de noche

Terraza de noche

Carta

La carta entra por los ojos según la abrimos. Una perfecta combinación de platos. La verdad es que dan ganas de quedarse en los entrantes.  Una oferta de color verde para los regímenes varios, más pescados que carne, algún arroz, marisco, platos de cuchara,… en mi opinión, una carta que no puede dejar a nadie con hambre o insatisfecho.

Me fastidia no haberme dado cuenta de los menús degustación que veo en la página del restaurante, la próxima vez caen seguro.

Tanto las zamburiñas preparadas a la sartén y a la bilbaína si no recuerdo mal como el pulpo a la brasa, que no lo encuentro en la carta, pero que prometo que cené, estaban espectaculares.

De segundo, un rodaballo y una lubina al horno, tan salvajes como yo, muy bien presentados y mejor preparados.

Terraza de verano

Terraza de verano

Nuestra experiencia

Lo malo de la sobremesa es si tenemos que volver a Madrid. Quien tenga la suerte de cenar con un amigo abstemio, la disfrutara mucho más seguro. Lo que está claro es que de ese salón, o de esa terraza, no te quieres mover, aunque sea a base de poleos de menta. Un servicio muy profesional y más amable todavía ponen también su granito de arena.

Tanto cenando en el salón, como en la terraza, la velada tiende a la perfección. Aquí es donde vuelvo al principio: la comida, el servicio, una mesa incomoda, un salón ruidoso, pueden echar a perder una buena cena, cosa que no hacen porque en todo ello, el sobresaliente está asegurado.

En invierno, es un sitio especial para cenar no cabe duda, pero casi que me voy a esperar al verano para volver, porque esa terraza no tiene precio. Deberían hacer como en algunos bares, indicar en la carta “un 10% más en terraza”. Es broma, o no…

Comedor

Comedor

Bodega

En mi opinión esto es lo más flojo, o mejorable. La carta es poco arriesgada comparado con lo que aquí solemos apreciar. Algo corta y con referencias que nos suenan a todos. Sin duda, podemos cenar con un buen, pero echamos en falta representaciones de otras zonas diferentes a las de siempre.

Precio

Para ser sincero es que no recuerdo lo que costó la última vez, lo que significa que además, el precio está en línea con el de sus compañeros de la misma categoría. Si vivimos al lado, no hay excusa para no ir. Si vivimos lejos, merece muy mucho la pena ir a disfrutar a El Trasgu.  Entre unos 60 y 70 € por persona, si nos gusta comer bien (en cantidad) y dependiendo del vino.

Salón de la izquierda

Salón de la izquierda

Conclusión

Poca duda cabe de que el Trasgu es uno de esos sitios que recomiendo para disfrutar de una noche especial, una celebración, o una velada romántica sin más. Se nota la mano de los dueños, al menos uno de ellos suele ejercer de maitre, que como dice el refrán, el ojo del amo… Marta, estáis haciendo un gran trabajo, seguid así.

Una curiosidad para terminar, este lugar siempre ha tenido nombres curiosos. Antes se llamaba Rat Pack. Este es el nombre que ostentaba un grupo de amigos (y mafiosos según las malas lenguas) que pululaban alrededor de Frank Sinatra. Ahora se llama El Trasgu e igual en los comentarios nos pueden contar de donde viene el nombre.

Multimedia

Fotos

Todas las fotos, junto con las que hicimos del restaurante, se pueden ver aquí, en nuestro mural de Rincones Secretos en Flickr. Si no es fácil encontrar la información os recomendamos que visitéis nuestras galerías personales en Flickr (naialor –aquí-monthy –aquí-marylebone – aquí-) ya que está toda la información mejor organizada por carpetas. En cualquier caso, el álbum de Restaurante Trasgu está – aquí -.

Acceso a fotografías

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