Hotel Arzuaga – Bodega – SPA – Valladolid

Fachada exterior

Fachada exterior

Cuna de nacimiento de personajes ilustres, queridos o repudiados según cada uno, es el pueblo de Quintanilla de Onésimo. Justo al lado de Valladolid se encuentra este pequeño lugar, al que se accede por la N-122.

Y es que, si tuviéramos que representar “la ruta del vino”, yo escribiría simplemente: N-122.

Por ambos lados de la carretera, lindando con ella, se suceden los viñedos de las diferentes bodegas como Abadía Retuerta, Arzuaga, Viña Mayor, Protos, Torrederos,… Todas con denominación de origen Ribera del Duero, salvo Abadía Retuerta que han decidido no optar por ninguna denominación de origen. Y no se echa de menos puesto que sus vinos son modernos, atrevidos, pero deliciosos.

En la bodega de Arzuaga, existía un pequeño hotel casi rústico, con pocas habitaciones y con una decoración e instalaciones un tanto rancias, aunque muy acorde con su ubicación, en medio de los viñedos.

Quien se puede imaginar el ir conduciendo por la olorosa N-122, entrar en la bodega Arzuaga que está al pie de la carretera, seguir unos carteles nuevos que rezan “hotel”, que estos nos dirijan hacia la parte de atrás, y encontrarnos con un edificio exagerado, totalmente nuevo, con la fachada de piedra, que no es otra cosa que un hotel de 5 estrellas!

Desde que nos bajamos del coche, las sensaciones nos invaden, empezando por el olor que desprende la producción del caldo tan presente en el ambiente. El combinado multivarietal de  impresiones continúa cuando entramos en el hotel: techos muy altos (el primer piso en realidad es un segundo) y el inconfundible olor del SPA que todos los aficionados a las burbujas acuáticas enseguida reconocemos.

SPA

SPA

Y es que el SPA se encuentra en la planta baja, sin una separación física del lobby. Aunque desde recepción es difícil ver a los bañistas, por la acertada colocación de unos monolitos en la línea visual, no existe una pared que se pueda franquear por una puerta donde diga: zona de aguas.

Esa sensación de oxigeno y espacio existe por todo el SPA, dispuesto de forma curiosa, en un pasillo con las distintas atracciones a los flancos, y desembocando en una enorme piscina con todo lo necesario para no aburrirnos.

Desde el agua o las tumbonas, solo podemos ver las viñas que rodean el hotel a través del inmenso ventanal.

En el SPA podemos encontrar chorros para la espalda, para las piernas a diferentes alturas, camas de agua, jacuzzi de agua y otro de viento, pileta de agua fría, baño turco, duchas bitermicas… y algo que me pareció espectacular: una pileta de agua muy muy salada, donde podíamos flotar. Además han instalado un altavoz bajo el agua, lo que nos permite oír perfectamente música mientras experimentamos la ingravidez. Por favor, que nadie se bañe en este pedacito del mar muerto después de usar la sauna o el baño turco, allí os explicarán la razón.

El SPA tiene un precio bastante elevado, casi 40 €, aunque nos lo dejan usar si pagamos cualquiera de los tratamientos, cuyo menú es extenso y apetecible, existe por ejemplo un jacuzzi de vino, tratamientos para parejas. Lo más sorprendente es que no exista una carta extensa de masajes, tan solo uno relajante de media hora.

Ahora os pido que deshagáis el camino conmigo y os montéis en el ascensor buscando la habitación.

Habitaciones del Hotel

Habitaciones del Hotel

Me encontraba inseguro a la hora de encajar este párrafo. La verdad es que durante toda la estancia, nos acompaña una sensación de lujo en todo momento. Seguro que el hecho de ser un edificio nuevo ayuda. Pero el factor determinante es la calidad elegida para todo lo que nos rodea: desde los materiales de la construcción hasta las TVs de plasma de la marca Sony. Desde la piedra de suelos y paredes, pasando por los mármoles de algunas estancias, hasta las alfombras y muebles de los salones comunes.

Salimos del ascensor y la iluminación del pasillo nos vuelve a recordar que estamos en tierra de Baco. Las luces nos van acompañando por el pasillo mientras avanzamos, gracias a los sensores de movimiento. Entonces entramos en nuestro hogar por un tiempo: lo que mas sorprende es la cama, vestida de gala para la ocasión.

La habitación es de un tamaño aceptable, si nos encontráramos en el madrileño Paseo de La Castellana. Al encontrarme en medio de las vides, o de la nada según se mire, me esperaba una habitación con algún metro más. En cualquier caso, la decoración, los muebles y los pequeños detalles, hacen que la estancia sea extremadamente agradable. Cuidado porque  el sinfín de sensaciones puede continuar si nos bebemos la media botella de vino que amablemente nos dejan en el cuarto, junto a las frutas, que en mi caso no pude probar, porque todas estaban verdes.

Al volver a la habitación tras la cena, algún tipo de ser inesperado había entrado para abrirme la cama y dejarme un pequeño detalle en la almohada. Igual no debería contarlo, porque se pierde parte de la magia si se espera. Mis disculpas pido, no lo puedo resistir, me encantó el detalle.

Acompañadme ahora a visitar la bodega. Lo más sobresaliente se llama Patricia. Aparte de las buenas explicaciones, supo lidiar con todos los disparos de una panda de desentendidos en la materia, y contestó preguntas de temas dispares, desde aspectos técnicos de recolección, hasta de puro negocio.

La bodega, pues poco puedo decir, pequeña. Poco espectacular. Lo entiendo, Arzuaga es un vino con poca producción. Lo más interesante eran las explicaciones de Patricia.

A lo largo de la cena, hicimos una pequeña cata a ciegas de 3 botellas diferentes: un semi- crianza, un crianza y un reserva. Es una bonita experiencia que se alargó hasta el postre.

De la cena y de la comida del día siguiente poco puedo decir, puesto que íbamos con menús cerrados. Lo mas destacable desde luego el servicio, así como el comedor.

Restaurante

Restaurante

La carta, muy castellana con platos como milhoja de pimientos y bacalao, o espárragos con beshamel y jamón serrano. En general, la calidad de la materia prima es buena, aunque tengo que decir que el punto de la carne no fue del agrado de nadie.

Al mismo nivel que el servicio, está la decoración del comedor. Grande, espacioso, con una zona de terraza cubierta con unas bonitas vistas, a más viñas eso si.

La carta de vinos, … Arzuaga por supuesto.

En líneas generales, me puedo atrever a recomendar el hotel, pero dejadme por favor que  no acabe aquí este artículo. El precio de la habitación ronda los 150 €. Si a esto le sumamos el/los tratamientos del SPA, cenas y comidas, la cuenta puede subir bastante. No es un sitio en el que yo pasaría más de 1 o 2 noches, a no ser que mi nivel de estrés me hiciera incapaz para la vida en sociedad.

Lo peor del sitio es a la vez lo mejor. Por la noche, pocas opciones tenemos, alguna para cenar en los alrededores y ninguna más para seguir. A no ser por supuesto que queramos ir hasta Valladolid, que no está lejos pero “si bebes no conduzcas”.

Siendo sincero no me podría imaginar el hotel en otro lugar. Para los amantes del vino, vuelvo a la carga con la N-122, es un bonito sitio, curioso para conocer y que gracias al Hotel de las bodegas Arzuaga, nos brinda la posibilidad de conocer las entrañas y los orígenes del zumo de uva, con una oferta de lujo.

Adjunto la página Web, que nada tiene que ver con lo descrito hasta aquí, necesita un lavado de cara. www.hotelarzuaga.com

Prometo repetir para cerrar la experiencia sobre todo desde un punto de vista gastronómico, y así poder descubrir nuevos sitios para poder proponeros un itinerario completo por la zona a todos vosotros

Comentarios

6 Respuestas to “Hotel Arzuaga – Bodega – SPA – Valladolid”
  1. viva el vino dice:

    Estuve un fin de semana de mayo 2009. Lo pasé muy bien, pero…
    …como hotel de 5 estrellas deja, bastante que desear, 4 estrellas es suficiente. El personal del comedor y del Spa es ENCANTADOR, no puedo decir lo mismo del de recepción, barra del bar y tienda de vinos, llamarles funcionarios, para alguno de ellos sería un honor. Las visitas a la finca, bodega, etc. están bien, aunque yo, echo de menos no poder degustar más vinos en la barra del bar, al menos, pues te dan a degustar poca cosa. Creo que en el bar deberían tener disponibles, sino todos, casi todos. Enfin, me gusta el vino.
    No está mal, pero tampoco es para tirar cohetes.

  2. MARTA dice:

    ESTUVIMOS EN UNA BODA EN EL HOTEL ARZUAGA, Y ES UNA PASADA. LA COMIDA ERA EXCELENTE, EL SITIO ESQUISITO Y MUY ORIGINAL, EL TRATO BUENISIMO. EL VINO ERA DELICIOSO, ACONSEJO QUE LO VISITEIS NO LO OLVIDAREIS….

  3. ANGELES LOPEZ MARTINEZ dice:

    Para su cumpleaños, le regale a mi marido un fin de semana en el Hotel Arzuaga, con el paquete “Gran Reserva”. Nos encanto la experiencia. Todo estuvo fenomenal. El personal del Hotel (del primero al último) encantadores.
    Si se le puede poner un pero es que en el comedor-terraza donde nos sirvieron la cena y los desayunos se podia fumar. La zona de no fumadores estaba en el interior?. Si vas a degustar vinos y comida es muy molesto que te fumen al lado.
    Todo lo demas estupendo.

  4. marylebone dice:

    Gracias Angeles,
    La verdad es que nadie nos había dado su opinión hasta ahora sobre el lugar así que la agradecemos de verdad.
    Tenemos muchas ganas de volver por la Ribera del Duero y visitar otras bodegas.
    Muchas gracias,
    Marylebone

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