Golf 1.0: Segunda clase, primera salida al campo

Golf en el Palacio de Urgoiti: Tercer hoyo
Un día espléndido! Un sol de verano, una temperatura primaveral, y la ganas de pisar la hierva. Nos habíamos entrenado el viernes, los tres mosqueteros (ellas, MA y ZP) y yo, con la compañía de dos “maisus” (RM y PZ) y una avanzada aprendiz (VF).
No fue mal la tarde/noche de entrenamiento. Empiezas casi de cero los 10 primeros minutos, pero luego ves como lo aprendido sigue en ti, y poco a poco vas a acertando a darle bien a la bola, y algunas veces sale elevada y hasta recta!
Fueron casi dos horas y unas 50 bolas, y hubo de todo, bolas a ras de suelo, bolas que topadas, bolas que salen de lado (push), y alguna que otra vez, bolas de campeonato (es lo que me gusta creer, porque si no, no vuelvo!
)
Ya en la segunda clase con el mestro “J” volvimos a tener una hora de “boleo”. Primero calentamiento y estiramientos. Y luego, a ensayar el swing sin bola. Ya con la bola puesta en su sitio, las primeras no salen mal, pero a partir de ahí, salen de nuevo como les da la gana.
Resulta que unas veces me pongo muy encima de la bola, otras, me pongo muy retrasado. Otras levanto los hombros justo cuando le voy a dar; otras veces estoy muy recto, otras no muevo las caderas, y siempre siempre, dejo el swing sin terminar. Visto así, casi me parece un milagro haberle dado bien a alguna.
Pasada la primera hora, al campo!
Primer hoyo: la salida con el #7 (recordad que es un campo de 9 hoyos tipo pich and pat de par 2-3). Era para ver como andábamos con ese número. Fue largo para los tres. No quedé nada mal de distancia al green. Lo malo es que cayó debajo de una rama baja de un árbol que me impedía ponerme bien para darla. Así que el golpe fue algo… “raro”. Aquí ya había que usar el Sand (S). El golpe salió como se preveía: un desastre: avancé medio metro, al otro lado del árbol, con lo que casi estaba peor que antes. El tercero fue algo mejor, pero con la misma mala suerte que el primero: directo a la arena! Menos mal que hoy no tocaba “aprender a salir de la arena”. Así que el “maisu” optó por ponerla fuera del bunker, y desde ahí la cosa no salió mal del todo y me que quedé a dos palmos del green. Con el cuarto llegué a menos de un metro del hoyo. Y con el quinto: dentro! Mi primer hoyo!!!! Un par dos en cinco!!!!
El segundo fue otra cosa (igual de desatrosa
). Un #9 esta vez para salir. Pero nada. Igual que la otra: directa a los árboles. Cerca del hoyo, pero entre los árboles (y las setas, cayó justo al lado de un perrochico, bien marcada que estaba).
Nuestra compañera ZP dio un golpe de salida que nos dejó con la boca abierta! Una bola elevada, directa a la bandera, botó en el green, se deslizó por él cayendo hacia el borde del mismo hacia la izquierda, saliéndose y quedándose a tres palmos del green.
Mi turno, y con un golpe, entre los árboles, hago que se ponga justo delante de los mismo con un Sand. Vamos: fatal! Otro golpe, y esta vez el Sand me deja la bola a 3 metros del hoyo. Le toca a nuestra amiga ZP y con el Sand, a unos 10 m del hoyo, a tres palmos del green, Zas! Directa al hoyo con bandera puesta y todo!
Esta vez la boca no se nos cerró en un buen rato! Le llamamos de todo menos bonita! Eso no se hace: Es mu feo dejar así a los camaradas entre los árboles!
Toca patear (con el Pat, claro). Hasta tres veces desde el mismo sitio, y a la tercera (estábamos aprendiendo, eh!) directa al hoyo!
Se terminó la clase, y el “maestro” nos deja por nuestra cuenta y riesgo.
Hoyo tres, todo en pendiente (un 10% mínimo). #7 para salir, y… como no, directa a los árboles! Creo que el # 7 es el palo de “tirarla a los árboles” (bueno, y el #9 también
). MA dice que no vale, que repita! Cuanto optimismo tiene esta chica! Repito y su optimismo no consigue mejorar mucho mi golpe, así que… árbol vaaaa!
Sacarla de ahí me costo otros dos golpes (ya con el Sand) como siempre. Con golpe del Sand, la dejé a 5 palmos del green. En otro más al green, (¿cuántos van ya?, pierdo la cuenta!). Pateo y me paso el hoyo. Y en el último, ahora si, al hoyo!
En este tercero, nuestra amiga ZP se portó bien e invirtió más o menos, el mismo número infinito de golpes que nosotros.
Salir al campo tiene el encanto de estar golpeando con un objetivo, que además va cambiando, y siempre es distinto, pero un número infinito de golpes para llegar al hoyo no es el mejor aliciente para entusiasmarte. Aunque, debo decir que, según el “maestro”, no ha estado tan mal. O nos dice eso, o el próximo día no aparecemos!
El próximo domingo, tendremos otra vez salida al campo, y esta vez si veremos como salir de la arena. Practicaremos antes el viernes por la tarde y el domingo antes de la clase los tres mosqueteros por nuestra cuanta, para reducir de infinito a infinito menos 3.







